RETROUVAILLES*
Observé las huellas del tiempo: el tajo profundo en el entrecejo y la intensa decepción en la comisura de los labios plegados hacia abajo. Un tupido cabello ya casi blanco ( las hebras negras son ahora las invasoras ) Ví iniciar su ademán de levantarse del banco en el andén mientras la otra persona iba a su encuentro. Entonces, la maravilla: su rostro mutó en una sonrisa que iluminó el espacio circundante ...