Foco
hiciste aquel ademán ausente de tomar algo de usar palabras para tapar el dolor y ahí estaba ese sonido de asentimiento y una mueca que elevaba las comisuras hacia arriba no de complacencia solo a modo de alejar tempestades fantasmales al pasar los ojos y la mente por los objetos cálidos y porosos a la vez que convertían los páramos en jardines o viceversa sin los cuales ninguna casa se llama hogar y que te salvaron la vida dijiste con aquel ademán tuyo tan triste