30.03.14
La verdad estuvo allí, frente a tus ojos, desde el primer momento: turgente, palpitante, henchida, relampagueante. Pero, rara vez se prefiere a la verdad. Por eso existe el lenguaje. Y, si bien "todo está en el lenguaje", puede que funcione, las palabras terminan por confundirlo todo.
La bruma. Ningún sol.
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